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Crítica: La última casa a la izquierda
Publicado por admin | Publicado en Críticas, General | Publicado el 01-07-2009

Título: La última casa a la izquierda
Título original: The last house on the left
Director: Dennis Iliadis
Género: terror
Fecha de estreno: 3 de julio
Intérpretes: Tony Goldwyn, Monica Potter, Garret Dillahunt, Martha MacIsaac, Sara Paxton
La última casa a la izquierda, remake de Dennis Illiadis del film de Wes Craven, no se diferencia mucho de lo que ya es la norma escrita de los remakes de terror de los setenta, que vienen presentándose desde hace varios años. Con una estética más pulcra y moderna que sus precedentes, pero igualmente sucia y oscura, han ido actualizado con desigual fortuna los originales de los inconformistas 70 y comerciales 80 para el nuevo consumidor.
Si Las Colinas tienen ojos, remake de otro film de Craven, consiguió aportar hace poco tiempo ciertos apuntes políticos y sociales, (además de un sorprendente sentido de la épica y la pura acción), La última casa a la izquierda se queda un tanto por detrás del de Alexandre Aja. Y si esto sucede es debido a que sus personajes son menos carismáticos de lo esperado, y el mensaje -como en la de Aja, vehiculado en torno a la familia y el grupo humano- aparece presentado de forma algo más pobre y poco estimulante que en aquella, tomando formas igual de manipuladoras pero menos atrevidas. Pero vayamos por partes.
Porque aún así hay bastantes cosas salvables en esta odisea de muerte, primero, y venganza, después. Por un lado, cabe reconocer que la narración en dos partes conserva el pulso hasta apenas diez o quince minutos antes que su final, y que el tratamiento de la violencia a las dos jóvenes víctimas de un trío de salvajes es, simplemente, desoladora y brutal, sin ningún tipo de concesiones. En este punto, (SPOILER) resaltar el apuñalamiento de una de las protagonistas –momento verdaderamente enervante y trágico- o el cruel tiro al blanco que los malvados ejercitan para tratar de acabar con otra de sus víctimas (fin SPOILER), y que da lugar a una interesante derivación del original.
Pero Illiadis trata entonces de aportar cierta poesía e inocencia al film para conmover (y lo consigue en el determinante momento de la huida de una de las jóvenes), pero también para superar, trascender y hasta justificar lo que pudiera parecer un mero abuso del torture porn, que en realidad no es tal. El querer aportar algo más que –falsa- violencia realista, al final puede contentar a un público mayoritario, pero lo único que hace es añadir capas innecesarias al pastel. NO obstante, el componente de drama que se le ha añadido, como seña de identidad propia, puede distinguir el film del resto de ejemplos del género.
Pero aquí vienen los problemas, puesto a que pese al indiscutible dominio de la puesta en escena y de la tensión, uno se distancia de la historia cuando precisamente debería introducirse de lleno en ella, y dejarse llevar por la odisea de venganza contra los asesinos, que tiene lugar en la segunda mitad. Algunos personajes fundamentales aparecen demasiado desdibujados –es el caso del de Monica Potter, la madre de una de las jóvenes- y tras la sorpresa que tiene lugar cuarenta minutos antes del desenlace, poco más tiene el relato que aportar.
Pero La última casa a la izquierda está francamente bien. De una violencia y crudeza descarnada en sus momentos más trascendentales –alargando la tortura y muerte de las jóvenes de forma inaudita en el cine comercial norteamericano-, cabe reconocerle una inmoral, realista y básica fuerza, que es la que los fans del original promocionan. No obstante, el desenlace carece de la fuerza y sensación de peligro necesarias para justificar la tortura que el espectador también ha sufrido hasta ese momento.
Pero el conjunto al final carece de la acción arrebatadora de los remakes ‘Las colinas tienen ojos’, ‘Amanecer de los muertos’, o de la pictórica suciedad del de ‘La matanza de Texas’. Queriendo unirse a la liga de los buenos remakes, al film al final le falta esa potencia interior y de ese mensaje que no puede ser ni improvisado en exceso ni calculado al milímetro. Al final, todo se queda en un quiero y no puedo, eso sí, totalmente salvaje, inmoral y desagradable en sus primeros tres cuartos de hora. Es el verdadero motivo de que se haya realizado.










